sábado, 27 de noviembre de 2010

Azulgrana contra blanco

Cuando oigo azulgrana o blanco lo primero que pienso es en el Barcelona y en el Madrid. Son dos palabras que me recuerdan algo mágico, el fútbol. Y, más mágico si cabe, me recuerdan un duelo entre los dos mejores equipos de España y de los mejores de Europa. Dos palabras que me recuerdan a tarde de domingo (o incluso de sábado), de fútbol. Este año será un clásico atípico, jugado en lunes. Pero aun así, es uno de los clásicos más esperados.

Los entrenadores.


Comandando al Real Madrid llegará alguien que se ha ganado a pulso convertirse en el eterno rival del Barcelona, José Mourinho. El luso ya se enfrentó varias veces al Barcelona cuando entrenaba al Chelsea, y se ganó la enemistad del Camp Nou con sus declaraciones acerca de que a Messi se le daba bien la comedia (por aquella entrada de Del Horno al argentino que provocó la roja directa del por entonces lateral del Chelsea). Desde entonces los duelos Barcelona-Mourinho han estado cargados de polémica, piques y espectáculo dentro y fuera del campo. El año pasado el Inter de Mourinho evitó que el Barcelona llegara a la final de Champions en el Santiago Bernabéu. Esto no hace más que acrecentar una rivalidad que puede ser mítica. Por otro lado, Pep Guardiola, el entrenador que cae bien a casi todo el mundo, ha demostrado en apenas 2 temporadas y media ser uno de los mejores. Un triplete histórico, unido a los otros 3 títulos disputados como ganadores de liga y Champions (las dos Supercopas y el Mundialito), además de una liga en la que casi logran la friolera de los 100 puntos, ha hecho ver que hay entrenador para rato.

Messi vs. Cristiano.



Por otro lado, tenemos el enfrentamiento entre los dos mejores jugadores del mundo, Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. El argentino llega en un gran momento de forma, con una grandísima racha goleadora, y con la intención de seguir perforando la portería de Casillas. Por otro lado, el portugués llega con muchas ganas de marcar (por fin) un gol al Barcelona. Tuvo su oportunidad en aquella semifinal de Champions en el Camp Nou, cuando tiró un penalty a la cruceta nada más empezar el partido, pero no lo logró. Ambos simbolizan y representan a cada equipo: el argentino la velocidad, la sutileza, el toque del Barcelona; el luso la fuerza, la garra, la lucha y la efectividad del Madrid. Tenemos un duelo de altura.

Poco más tengo que decir del clásico. Lo cierto es que lo veo muy igualado. El Barcelona llega bien, como casi siempre, pero veo al Madrid un peldaño por encima de los últimos años. Sólo espero ver un gran espectáculo y seguir pensando: “Viva el fútbol” o “gracias por existir”.

PD: Como madridista que soy, no quiero terminar esta entrada sin acordarme de que éste será el primer clásico que vea sin nuestro gran capitán en el equipo.

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